El ABP, que es como se conoce al Aprendizaje Basado en Proyectos, no es una tendencia pedagógica nueva. De hecho, es una metodología sobre la que se encuentran textos escritos hace ya casi un siglo. John Dewey, psicólogo, filósofo y pedagogo estadounidense escribió en 1918 un ensayo titulado “El método de proyectos” en el que define el proyecto como “un acto profundamente lleno de propósito”. El ABP es pues una apuesta por la acción y la motivación y para ellos se busca responder a dos preguntas: ¿Qué queremos hacer? Y ¿Cómo lo vamos a hacer?

Para Juanjo Vergara, autor del libro “Aprendo porque quiero”, formador, ponente en cursos de formación del profesorado y especialista en metodologías activas cuestiona los elementos más arraigados de la educación tradicional y ofrece una solución activa a esos elementos ya obsoletos: el ABP. Con el uso del ABP se introduce también el aprendizaje cooperativo, se pone al alumno en el centro de su aprendizaje, y se trabaja en sus intereses, en aquello que marca su vida, conectando contenidos del aula con la realidad fuera de ella.

Según Vergara existen cinco fases para programar un proyecto en el aula. La primera fase es La Ocasión. En este estadio del proyecto, se elige un tema a investigar, el cual parte de los intereses de los alumnos. La segunda fase es La Intención, un paso que es todo un reto, porque es en este momento cuando hay que tratar de enlazar los contenidos curriculares con el tema elegido. Después se pasa a La Mirada: es el momento de cuestionarse qué se sabe ya del tema, qué saben los estudiantes, o qué quieren saber. Descubrir el punto de partida es muy importante para saber de dónde arrancamos. Una vez resueltas esas cuestiones, es momento de plantear La Estrategia, el cómo. Para ello las propuestas de actividades parten una vez más de los alumnos. Y por último hay que pasar a La Acción, incluyendo itinerarios artísticos y audiovisuales, que conecten con los alumnos, que inviten incluso a participar a las familias.

Como consecuencia de emplear esta metodología en el aula se consigue trabajar sin libros de texto, los deberes están contextualizados y dejan de ser aburridos, los estudiantes ganan en motivación y se sienten protagonistas de su aprendizaje.

César Bona, maestro español nominado al Global Teacher Prize, en su primer libro “De cómo doce niños y un maestro buscaron cambiar el mundo : el cuarto hocico” relata cómo los alumnos de su clase de Primaria pusieron en marcha una protectora de animales que consiguió involucrar a muchísimas personas más allá de las aulas. Un bueno ejemplo de ABP.

Una de las propuestas de Orienta Tu Futuro está precisamente enfocada en la formación de los docentes en el ABP. Para cambiar la educación, para cambiar la sociedad y para cambiar el mundo, hay que actuar, y que mejor manera de hacerlo desde el aula que con el ABP.

Os dejamos con un vídeo de César Bona.