¿Qué pasaría si un día en vez del profesor llegara a clase una jirafa y fuera ella quien impartiera la clase? Seguro que lo que fuera que explicara ese día la jirafa en clase, ningún alumno lo olvidaría.

No hay nada como emocionar a los alumnos para que aprendan.

Solo a través de emociones positivas se consiguen aprendizajes duraderos.