El primer día que María Acaso dio clase estaba horrorizada. No paró de hablar durante dos horas, proyectó unas diapositivas llenas de texto y no permitió que sus alumnos interactuaran.

Hizo como que enseñaba y los alumnos hicieron como que aprendían.

Quince años más tarde María es la autora del libro reduvolution y una gran innovadora.