Saca la tele y la consola de la habitación de tu hijo

A muchos chavales les encantan los videojuegos, a la mayoría de hecho. Desde que son pequeñitos se habitúan a usarlos en diferentes plataformas: consolas, teléfonos móviles, tabletas, ordenadores… Están al alcance de sus manos a todas horas.

Pero a los padres nos llevan de cabeza. Poner límites a su uso puede ser más complicado de lo que parece. ¿Cómo hacerlo? Si has optado por prohibirlos, sigue leyendo, porque este artículo te interesa, o ¿de verdad crees que has solucionado el problema?

Si tu hijo quiere jugar a videojuegos, puede que no lo haga en tu presencia, pero lo hará, sin duda, en cuanto pueda. Lo único que vas a ganar con esa ley seca es que haga lo imposible porque tú no enteres.

Prohibir a tu hijo usar los videojuegos, las redes sociales, o los teléfonos móviles te puede parecer una fantástica idea, pero no lo es.

Prohibir a tu hijo usar los videojuegos, las redes sociales, o los teléfonos móviles te puede parecer una fantástica idea, pero no lo es. Es mucho más educativo acompañarlos mientras los usan, implicarse, mojarse, educar al fin y al cabo. Da igual que no tengas ni idea de videojuegos, de tecnología o de redes sociales.

¿Qué harías si quisieras irte de viaje a un país del cual no sabes nada? ¿Te informarías, no? Pues educar a un hijo es el viaje más exótico que vas a hacer en tu vida. Así es que, no te queda más remedio que empaparte bien de todo lo que va a suponerte un reto en su educación.

Hay  miles de videojuegos, y sí, en su mayoría son adictivos. Las tecnoadicciones existen. Pero están a la orden del día y no podemos aplicar la técnica del avestruz.  Prohibirlos no es lo mejor. Pero sí que tienes que poner normas para que tu hijo no se convierta en un adicto a los videojuegos.

 

Aquí tienes algunas reglas que puedes emplear para controlar las horas que tu hijo pasa enganchado a los videojuegos:

 

1 Saca la tele y la consola de su habitación.

Nunca le des barra libre, sé que es cómodo que haga lo que le dé la gana y no te moleste cuando quieres ver tu programa favorito en la televisión. Pero entre prohibírselo todo y dárselo todo hay un montón de matices. Tampoco dejes que se lleve el móvil a la cama o que se pase hasta las tantas de la noche con el ordenador. No le dejará dormir después.

2 Limita las horas de juego.

En periodo escolar y de lunes a jueves puede que no haya tiempo para videojuegos. Si no lo hay, deja que juegue de viernes a domingo, con un límite de horas diarias. ¿Cuántas horas? Dependerá de la edad de tu hijo, pueden ser dos, tres…Tampoco es plan de que se de un atracón durante el fin de semana, que se ponga como una moto, y que no pueda ni dormir, o le cambien mucho los ritmos por estar enganchado a la consola hasta las tantas de la noche. Cuanto más pequeño sea tu hijo, más cuidadoso tienes que ser. 

3 No dejes que use las pantallas antes de irse a dormir.

Si usa el móvil, la consola, o el ordenador antes de irse a dormir, y si además los usa para jugar a algo muy excitante, no podrá dormir bien. ¿Sabías que los deportistas de élite tienen una hora límite para usar las pantallas? Tu hijo tiene que estar un tiempo prudencial, no menos de una hora, libre de excitaciones antes de irse a dormir.

4 Escoge los videojuegos.

No todos son malos, algunos son muy educativos. Minecraft, por ejemplo, lo es. Pero hay otros que implican estar pendiente de cómo progresan mientras no estás conectado, y son muy adictivos. Por eso tienes que dejar los videojuegos alejados de su habitación mientras es tiempo de estudiar, leer o descansar. En su justa medida, esos juegos de estrategia, trabajan habilidades de planificación, pero no podemos permitir que les creen una adicción.

5 Juega con él.

Si el papá o la mamá os interesáis por los videojuegos que le gustan a vuestro hijo y tratáis de aprender a jugar, aunque seáis un desastre, le estaréis dando una oportunidad muy valiosa de demostraros lo bueno que es, cuánto sabe de algo que vosotros desconocéis. Por una vez, serás tú el que escucha y él quien enseña, y seguro que, si tienes paciencia y te interesas de verdad, tu hijo estará encantado de compartir ese rato contigo y crearás un vínculo muy bonito con él.

Foto: Video Games de Ian Turk. En flickr.